CVC. Congreso De Valladolid. Unidad Y Diversidad Del Español.



El viejo término «lenguas» para llamar a los intérpretes se aviene a la lógica del poderoso. Durante muchos años —hasta que la presencia masiva de medios como la radio hacen accesible a todos la lengua nacional— esa lengua escrita convive con los dialectos italianos que, como es bien sabido, más que variedades regionales de una lengua común (como es el caso del de España) son verdaderas lenguas con reglas y estructuras muy alejadas del italiano / florentino.

Teniendo presente que el caló es producto de la vida intrépida, del vértigo y de la intensidad, no es de extrañar que lo adopten, de forma edulcorada, claro está, para darle algo de sabor a sus insípidas existencias. El tango, la salsa y el rap han sido expresiones musicales en las que el caló ha encontrado su hábitat natural, en ellas se ha convertido en gramática rítmica.

Hasta hace unas pocas décadas, lo que el día de hoy conocemos como lengua italiana (el dialecto florentino culto impuesto como lengua nacional tras la unificación de Italia a fines del siglo XIX) era sólo una lengua escrita: aquella que se aprendía en la escuela y dominaban con diferente destreza los maestros que la adquirían en las Escuelas Normales (Mioni web 1999), quienes, por cierto, en sus vidas normales continuaban hablando los pertinentes «dialectos».