la Revuelta De Oliverteller


Después de deambular” por Jabalquinto, Manzaneda, donde la inmensa mayoría me pasaba y sobrepasaba, en la Solidaria, donde me fatigaba hasta cuesta abajo y en Baeza, donde el calor casi acaba conmigo, decido alternar entre bicicleta y correr para no fatigar mucho mi rodilla, cosa que mantengo al día de hoy, y parece que se va viendo algo de mejoría y resultados. Son los inmigrantes asiáticos los que están haciendo viables tiendas de casquería tan maravillosas como las que todavía existen en el Mercado de Tetuán, en Madrid. La sangre frita la comía, ya en mi juventud, en un bar cercano al despacho de la plaza de toros cerca de la calle de la Victoria, en el centro de Madrid. Una versión menos cumplida de cebolla, pero lograda, la he comido hace poco en la casa de comidas El Bierzo, en la calle Barbieri, de Madrid. Solo hace falta revisar la historia de Madrid; la tendencia las patas muy cortas.

Que lleve ya cuatro multas es de puto cachondeo, y todos los que me conocen se deshuevan de semejante disparate. Ayuntamiento de Madrid por rodar por una calle para pijos estúpidos me parece de un cinismo extremo. Gracias y a ti y a tu puta madre tardaré en volver a pisar Madrid y a dejarme la pasta en sus hoteles y comercios el mayor tiempo posible. Yo acabo d salir d una cn BTC en Madrid y aunque he salido contenta nunca se sabe.

El steak tartar, el mejor que yo he probado en España -ver foto arriba-, todo un acierto incorporarle unas pequeñas patatas fritas debajo; la cuchara de caviar con molleja de corazón, probablemente el plato que mejor define al restaurante, producto, sencillez, gourmetismo y lujo para dar con un bocado impresionante y finalmente la carne, que merece capítulo aparte.

Son los inmigrantes asiáticos los que están haciendo viables tiendas de casquería tan maravillosas como las que todavía existen en el Mercado de Tetuán, en Madrid. La sangre frita la comía, ya en mi juventud, en un bar cercano al despacho de la plaza de toros cerca de la prostituto de lujo madrid calle de la Victoria, en el centro de Madrid. Una versión menos cumplida de cebolla, pero lograda, la he comido hace poco en la casa de comidas El Bierzo, en la calle Barbieri, de Madrid. Solo hace falta revisar la historia de Madrid; la tendencia las patas muy cortas.

Que lleve ya cuatro multas es de puto cachondeo, y todos los que me conocen se deshuevan de semejante disparate. Ayuntamiento de Madrid por rodar por una calle para pijos estúpidos me parece de un cinismo extremo. Gracias y a ti y a tu puta madre tardaré en volver a pisar Madrid y a dejarme la pasta en sus hoteles y comercios el mayor tiempo posible. Yo acabo d salir d una cn BTC en Madrid y aunque he salido contenta nunca se sabe.