5. LA ARQUITECTURA COMO COMPOSICIÓN.

Un análisis de lo humilde y lo arrogante como opuestos complementarios

● Humildad.

En dos puntos ha de ser el arquitecto humilde, la historia y el paisaje. En ambos casos la arquitectura ha de insertarse en un continuo temporal, mirar a lo anterior y sembrar para lo posterior. Es la relación con el entorno y la sociedad que lo habita, la función del arquitecto es escuchar.

La historia no se refiere en exclusiva a la secuencia temporal de hechos, sino también al conjunto de tradiciones que destilan a través del tiempo una serie de soluciones adaptadas al territorio (paisaje, clima…) mediante el proceso de ensayo y error.

La humildad recoge lo que hay de oficio y artesanía en la arquitectura.

● Arrogancia

En la geometría, el arquitecto se muestra arrogante en su decisión más personal.

  1. Con el deconstructivismo las geometrías llegan a un manierismo de autojustificación que las convierte en difícilmente comprensibles y aprehensibles  por la sociedad, justificadas por el deseo de lo particular frente a lo universal y lo tradicional que siendo opuestos acaban produciendo tipos, tanto formales como proyectuales.
  2. La geometría se puede abordar también subordinada a los materiales y a la luz. Si el texto de Fernández Galiano liga la luz a la sección no es casual. El gótico, el gimnasio Maravillas de Alejandro de la Sota o la obra de Louis Kahn, son ejemplos de arquitectura que fascinan por la luz y se explican a través de la sección.

La industria es arrogancia. El material, desde el siglo XX y los procesos industriales presenta un problema eludido por la arrogancia del arquitecto. La velocidad de propuesta de la industria sobre materiales y sistemas constructivos evita el asiento de generar tradición y oficio en su puesta en obra. Dotarlos de expresividad desde la innovación es, con demasiada frecuencia,  un proceso intuitivo con difícil justificación desde criterios racionales de eficiencia. Acertar con el material es un camino de opuestos que garantiza un éxito rotundo o un fracaso absoluto sin medias tintas.

Geometría, luz, sección, material, son la semántica el lenguaje arquitectónico. (se entiende semántica como la tercera acepción de la Rae. Disciplina que estudia el significado de las unidades lingüísticas y de sus combinaciones.)

La arrogancia recoge el lenguaje arquitectónico.

● La síntesis de la humildad y la arrogancia cristaliza en la cubierta.

La cubierta es la niña bonita de la arquitectura moderna y desde Le Corbusier a sustituyendo a la fachada renacentista como imagen del edificio, llegando en la arquitectura paramétrica a dominar a la primera y transformarse en la envolvente del edificio que evoluciona de forma orgánica mediante parámetros que reaccionan mediante la iteración en la relación del exterior con el interior.