5. LA ARQUITECTURA COMO COMPOSICIÓN.

5.3.3.5 Arquitectura paramétrica.

“Cada porción de materia puede ser concebida como un jardín lleno de plantas y un estanque lleno de peces. Pero cada rama de una planta, cada miembro de un animal, cada gota con sus humores, es todavía un jardín o un estanque”

Leibniz.

Si la relación causa efecto o la organización de la formalización de una arquitectura mediante la división de un problema en partes y su reconstrucción mediante relaciones jerárquicas, desde una idea base que va generando causas que marcan el camino a los distintos detalles de la solución era la herramienta que permitía el ensamblaje poliédrico de una realidad, las nuevas herramientas informáticas permiten una relación lineal entre los  distintos ítems o unidades, de forma que la variación de uno de estos provoque un reajuste general, llegándose a la solución, no mediante asegurar bases que provoquen causas y generen efectos sino mediante la iteración de supuestos dados por el diseñador que reconstruyen cada item o unidad.

Parámetro, acepción del María Moliner: (mat) Variable que se utiliza para dar valores a otras.

La arquitectura paramétrica produce el último manifiesto: Parametricismo como Estilo- Manifiesto Parametricista Patrik Schumacher, Londres 2008. En dicho manifiesto se define parametricismo como el nuevo gran estilo después del movimiento moderno. Dos son sus ejes: Organización y articulación.

“Mi tesis es la que sigue. Los estilos son los programas de investigación de diseño”

El estilo paramétrico es hijo del movimiento moderno en cuanto propone pautas universales, aplicables a todo problema, sea cual sea el lugar, tiempo-historia o su escala (mueble o urbanismo). El propio Patrik Schumacher advierte de una cierta obstinación en las soluciones. De la misma forma que existe una imagen común, entendiendo imagen como ideal abstracto, del movimiento moderno y que hasta la actualidad (el ejemplo de Siza) sigue funcionando, la arquitectura paramétrica tiene sus imágenes derivadas del intento de resolverlo todo con una única superficie plegable.

Formula reglas metodológicas, tanto negativas, caminos a no seguir, como positivas, facilitadoras del avance del trabajo. Estas últimas están llamadas a convertirse en los nuevos mitos: interactuar, hibridizar, transformar, desterritorializar, deformar, iterar… y sobre todos ellos la diferenciación continua.

Propone por último, no cinco puntos de la nueva arquitectura, sino cinco programas: Inter-actuación de los subsistemas, acentuación parámetrica, figuración paramétrica, receptividad paramétrica, urbanismo paramétrico.

Estos puntos aluden a la creación de una unidad (tres primeros programas). Cada sistema quedará integrado de forma que su diferenciación pase a la asociación, prevaleciendo la integración orgánica. La receptividad paramétrica se refiere a la respuesta actual a la necesidad de adaptación de la arquitectura a usos y ocupaciones diferentes. El urbanismo es la marca del límite, hasta lo más global, la ciudad se puede abordar.

La libertad absoluta del método paramétrico proviene de su propia indefinición. Es independiente del parámetro a adoptar y de las relaciones entre ellos. Esto es la decisión del proyectista. En la sociedad actual, la conciencia ecológica, la necesidad de pieles que permitan la eficiencia máxima en el consumo de energía, lo que se denomina una arquitectura sostenible, permite un amplio campo a esta herramienta. Dentro de la arquitectura como ciencia matemática supone un notable avance.

La arquitectura como ciencia social es más compleja en la parametrización. Una sociedad líquida puede provocar una iteración continua que evite la llegada a soluciones concretas. Se sustituiría el orden por la aformalización permanente.