Miedo, Sofocación Y Ansiedad
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Es evidente que la angustia es una emoción, y lo es del mismo modo que aunque similar, en muchos aspectos, al temor, los dos estados anímicos se diferencian por lo menos en un rasgo esencial, y es que en la medida en que el miedo es generado por algo concreto y determinado que se percibe como peligroso siquiera como no deseado, el objeto de la angustia es, en cambio, considerablemente más haragán y difuso, y en no pocas ocasiones ni siquiera existe como tal, de manera que quien se siente angustiado, con cierta frecuencia no sabe realmente por qué razón, si de esta manera desea decirse, el motivo de su sofocación es nada. A. alcanza de este modo dramático el grado máximo de inocencia - sea, de ignorancia- y el clímax de la sofocación de que es capaz un ser dotado de espíritu: la posibilidad de un poder hace plausible otra posibilidad incomprensible, que es la de su muerte. La distinción entre el bien y el mal, aclara Kierkegaard al final, está sedimentada en el lenguaje, mas solo existe para la libertad” (op cit., p. sesenta y tres). En efecto, no puede haber moral sin libertad; en esto Kierkegaard se comporta como un pensador radicalmente irreligioso. angustia en el embarazo de sofocación, y frente al miedo, el cuerpo reacciona con otros síntomas.


Una definición psicológica de Angustia; es un estado emocional penoso y de sufrimiento psíquico donde el sujeto responde frente a un miedo ignoto. Aparte del dolor psíquico presenta cambios en el organismo como la sudoración, la taquicardia, temblores y falta de aire. Hay géneros de angustia y grados que llegan a la enfermedad sicológica, para lo que se usan terapias como la psicoanalítica y los tratamientos farmacológicos, entre otros. La sofocación es un sentimiento diferente al del miedo en tanto que éste último está referido a un objeto particularmente, al paso que en la sofocación se teme a algo ignoto.


Monitorización: a través de un diario el paciente registra las crisis de angustia y las situaciones que provocan ansiedad. Respiración: aprender técnicas de relajación a través de el control de la respiración para los momentos de las crisis de sofocación. En la inquietud predomina la sensación física, sin que, sin embargo, se genere ahogo u opresión. Por si fuera poco, la inquietud es tan sólo una sensación, sin llegar a ser un sentimiento; no llega, pues, a trastocar el sistema afectivo.


Esta es la razón por la que la psicología acostumbra a representarse la sofocación como brotando de un fondo inconsciente. Kierkegaard se fijó atentamente en la angustia como estado del ánima y, como era frecuente en él, la examinó de entrada en la experiencia adánica. El hombre kierkegaardiano tiene, como ocurre en toda la tradición cristiana, dos naturalezas: la Gracia y la Caída; y entre ellas media su pecado original.


Son capítulos de temor intenso, que aparecen súbitamente, por norma general en situaciones conocidas donde no es esperable el miedo en las que la intensidad del miedo es desmedida. Aparecen típicamente palpitaciones (golpes del corazón), taquicardia (el corazón va más veloz), sudoración, sensación de falta de aire al respirar, dolor en el pecho, mareos, parestesias (hormigueo), temblor, sofocos, nauseas y dolor en el estómago; etc. En general, los síntomas de las crisis de sofocación surgen bruscamente y alcanzan su mayor intensidad a los diez minutos. Por lo que se aconseja asistir al médico para la realización del diagnóstico adecuado.