Haciendo La Barbacoa ideal

Cuando llegan las ocio y el buen tiempo, no hay quien se resita a salir al campo en buena compañía de amigos o familiares para disfrutar de una comilona al aire libertado. En estas ocasiones, la grill se consolida como la celebración gastronómica por excelencia del verano. Se comercio de un método de cocina milenario pero que sigue siendo insustituible, y cada oportunidad se practica más en los jardines y fincas españolas. Una de las razones del éxito de esta forma de cocinar, que se ha convertido en todo un evento social, es su aparente facilidad. Sin bloqueo, cualquiera que haya hecho una parrilla sin la preparación y los instrumentos necesarios habrá descubierto que no es caudal todo lo que reluce. Sí, calcinar unas pancetas es relativamente sencillo, pero obtener cocinar distintas variedades de carnes y verduras y que todo quede en su punto no lo es tanto. Para realizar una grill perfecta debemos tener varias cosas claras. Como norma básica (que muchos no tienen en cuenta) hay que conocer el tiempo de cocción de cada alimento: no tardan lo mismo en hacerse unos chorizos, unas alitas de pollo o unos pimientos. Pero, por otra parte, tendremos que educarse a controlar las brasas. El error de todo parrillero inexperto pasa por no memorizar controlar la potencia a la que se está cocinando la carne, lo que suele acabar en fracaso total, con las primeras tandas de la comida calcinada (poco que, además de poco apetecible, es poco saludable), y las últimas raciones crudas. Por supuesto, hay cientos de formas de hacer una buena asador, pero hay una serie de normas universales que siempre tenemos que tener en cuenta. Si no quieres que tu celebración veraniega acabe en fracaso, es mejor que sigas estos trucos. Planificación Sábado al medio día. Os habéis reunido un grupo de amigos, no tenéis plan para tomar, y decidís hacer una grill. Vais al supermercado, compráis carne a agujero, un saco de carbón y acudís al chalet de vuestro compañero más adinerado, que cuenta con una estupenda grill. Empezáis a hacer las brasas a las 14:30, como tenéis un hambre atroz os dedicáis a ingerir patatas fritas y absorber cerveza. A las 15:00 creéis que las brasas están a punto (mentira) y empezáis a hacer la carne. A las 15:30 lográis engullir un trozo de panceta medio cruda. A las 16:00 la cerveza os ha quitado el anhelo, pero os sobra un montón de carne y a nadie le apetece avivar las brasas. Un desastre. Si quieres que una barbacoa sea poco más que una excusa para succionar tendrás que planificarla con tiempo. A todos nos gusta que en una grill la comida sea profuso, pero no hay razón para que nos volvamos locos En primer ocasión, debes diseñar el menú, teniendo en cuenta las personas que van a ingerir y tratando de reservar un espacio para la verdura, poco que agradecerá nuestro cuerpo. A todos nos gusta que en una parrilla la comida sea profuso, pero no hay razón para que nos volvamos locos. Podemos calcular unos 200 gramos por persona para los “entrantes” –chorizos, panceta, chistorra, morcilla, pinchos morunos…– y servir de segundo 250 gramos de carnes magras, más saludables, como chuletas, entrecot, alitas o muslos de pollo, hamburguesas o costillas. Adicionalmente de esto, es aconsejable agregar la carne con una adorno de verduras como pimiento, puerros, berenjena, cebolla, calabacín… Antiguamente de hacer el fuego asegúrate de que tu barbacoa está en valentísimo estado de integridad, poco congruo improbable si hace un año que no la utilizas. Lo ideal es hurtar la parrilla después de utilizarla. Al consumir de cocinar, con la parrilla todavía caliente, se debe echar rebosante sal y frotarla con papel de periódico. Esto evita que la parrilla se impregne de olores. Si no hiciste esto la última vez, o llevas mucho tiempo sin usar la asador, antiguamente de ponerte a cocinar caliéntala entre cinco y diez minutos para eliminar los malos olores y la lubricante del zaguero uso. Encendido Hacer un buen fuego no es difícil, pero lleva su tiempo, por lo que es recomendable que encendamos las brasas en torno a una hora antes del momento en que queremos nacer a comer. No debemos ser rácanos con la cantidad utilizada de carbón. Dependiendo de la cantidad de carne que vayamos a cocinar necesitaremos más o menos, y no hay una regla concreta a seguir, pero lo ideal es que nos apañemos con un solo fuego. Añadir más carbón a centro de la comida porque nos hemos quedado cortos alargará ésta hasta niveles insospechados, y cuando quieras volve