El Régimen De Participación

El régimen de participación viene regulado en los artículos 1411 a 1434 del Código Civil y mediante él cada uno de ellos de los cónyuges adquiere el derecho de participar en las ganancias obtenidas por su consorte a lo largo del tiempo de su vigencia. Nosotros en particular estimamos que si no se hacen reformas importantes al sistema analizado, debería establecerse que el régimen que debe aplicarse por ministerio de la ley, ha de ser el de sociedades gananciales, pues considero que ante el silencio de los cónyuges debería presumirse su intención de manejar los bienes en comunidad, puesto que si su intención fuera limitarse, esta restricción debe ser expresa.

Mas el régimen de gananciales tiene inconvenientes que no se pueden soslayar, como es la responsabilidad compartida por las deudas y la complejidad de los reintegros y reembolsos que tienen que generarse a consecuencia de la existencia de recursos privativos y bienes comunes y el juego de la subrogación real.

Son aquellos gastos necesarios y también imprevisibles que se causan en el cuidado, atención y capacitación de las hijas y también hijos, p.e.: tratamientos médicos no cubiertos por los seguros públicos privados, como la ortodoncia, las actividades extraescolares, campamentos, viajes de estudios, etc.

Si esto ocurriese, los cónyuges se regirán desde la disolución por el régimen de separación de recursos, salvo que elijan proseguir por el de gananciales y lo acuerden mediante Escritura Pública en el breve plazo de 3 meses desde el instante en que disolución.

A la inversa, hay fuertes incentivos para pactar el régimen de separación de bienes: por una parte, la menor estabilidad del vínculo marital hace que de alguna manera sea preferible tener claramente fijada la titularidad de los recursos en vista de un posible descalabro matrimonial; por otro, la autonomía patrimonial de cada cónyuge es más conveniente a una vida laboral y económica independiente.

En el instante actual en que los dos cónyuges, con carácter general, realizan un trabajo remunerado, el régimen de participación en ganancias es uno de los regímenes económicos más equilibrados, teniendo cada uno de los cónyuges la capacitad de contar con y dirigir de manera libre sus recursos, sin perjuicio de las limitaciones que se establecen para todos los regímenes económico-maritales, respecto de la vivienda familiar, y la contribución a las cargas del matrimonio.

Su primordial característica es que a lo largo de su vigencia cada uno de ellos de los cónyuges conserva su autonomía patrimonial y en el instante de su disolución entra en juego el principio de solidaridad entre los dos, generándose un derecho a participar en las ganancias conseguidas.

De g. los b. gananciales son administrados conjuntamente (en ppio.) mientras que en el de participación cada uno de ellos hace lo que quiere con ellos, y después al realizar el inventario en el momento de la disolución se procede al reparto al 50 por cien de la diferencia en las ventajas.

Si los cónyuges tienen hijos y han decidido que uno de ellos continúe al cuidado de los hijos, el régimen a escoger sería el de sociedad de gananciales pues de lo contrario, el cónyuge que percibe ingresos va a ver incrementar su patrimonio en detrimento del otro, situación que también ocurre cuando uno de los cónyuges decide reducir su jornada no progresar en su carrera profesional por dedicarse al cuidado de los pequeños, simplemente por favorecer el desarrollo profesional del otro esposo.


En el Régimen de participación cada cónyuge dispone de sus propios recursos a lo largo del matrimonio y además adquiere el derecho a participar en las ganancias conseguidas por el otro cónyuge durante el tiempo en el que este régimen ha estado en vigor.